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Hemos decidido sumarnos al Día Internacional del Donante de Sangre de la mano del Banc de Sang i teixits. En esta jornada invitamos a toda la familia de Banco Mediolanum a donar sangre de manera desinteresada y a colaborar con este líquido vital que es necesario para mucho más de lo que te imaginas. Además, donar es un acto seguro, sencillo y que no duele. Es un acto de generosidad que puede salvar muchas vidas.

España es un país solidario: la donación de órganos rompe récords, pero la donación de sangre se ha estancado en los últimos años. Las necesidades se cubren, pero hace falta aumentar el número de donantes, que ha descendido entre los más jóvenes. Hacer de este un acto cotidiano es el reto que hay que reivindicar en una fecha tan señalada como ésta. Para animarte te damos un dato a tener en cuenta: la sangre no sólo se usa para transfusiones. Cada donación provee componentes sanguíneos diferentes y, por ello, estamos ayudando de múltiples maneras:

Las trasfusiones directas son necesarias en situaciones como accidentes, operaciones, trasplantes de órganos, tratamientos oncológicos o quemaduras graves; los glóbulos rojos sirven para tratar anemias crónicas o agudas, cirugías o trasplantes; las plaquetas se utilizan en tratamientos de quimioterapia, aplasias medulares y trasplantes, y el plasma se usa para la síntesis de medicamentos que sirven para  tratar enfermedades como la hemofilia, problemas de coagulación, quemaduras, o dolencias del riñón o del hígado, entre muchas otras.

Pero es que donar sangre también te beneficia a ti

Con lo que te hemos contado antes ya deberías tenerlo claro. Donar sangre es vital para mucha gente que la necesita por razones que no te imaginabas. Pero es que también resulta beneficioso para nuestro propio organismo. Es verdad. Los expertos han identificado hasta cuatro beneficios que donar sangre aporta a la salud de los solidarios que se animan a dar vida:

Equilibra los niveles de hierro: cada unidad de sangre supone la pérdida de un cuarto de gramo de hierro en la misma. Y tú dirás: esto es malo. Pues no. Esta disminución obliga al cuerpo a equilibrar las pérdidas o a estabilizar los niveles en caso de exceso (muy corriente). Esto disminuye el riesgo cardíaco.

Facilita la circulación sanguínea a través de la eliminación de elementos nocivos que nos rodean (azúcares, toxinas por contaminación, grasas…). La mayor parte de la gente sufre de coagulación sanguínea y donar de manera periódica ayuda a favorecer una circulación más fluida y saludable.

Los donantes se someten, de manera indirecta, a controles periódicos de salud a través de los controles de calidad de su sangre. Cada vez que donas te estás haciendo un chequeo en el que se controla la temperatura y la presión sanguínea, el pulso, o los niveles de hemoglobina. Además, se comprobará si padecemos enfermedades infecciosas como el VIH, la hepatitis B y C o la sífilis.

Está demostrado que donar sangre alarga la esperanza de vida entre tres y cuatro años. Según dijo en la prestigiosa TIME Phillip DeChristopher, director del banco sanguíneo del Loyola University Health System, “está claro que los donantes de sangre no suelen estar hospitalizados con tanta frecuencia, y si lo hacen, su estancia dura menos tiempo… Y son menos propensos a sufrir ataques cardíacos o cáncer”.

Así que ya lo sabes. Lo haces por ti y por los demás. Tanto hoy, como cada año, toca donar sangre para donar vida y sentirse mucho mejor (y, como te hemos demostrado, no sólo para ayudar a los que lo necesitan).

 

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