El 20 de febrero es el Día Mundial de la Justicia Social. No es un tema menor. Mucho menos en el contexto en el que nos encontramos y cuando países como España, y otros del entorno del mundo desarrollado, han retrocedido de manera alarmante en temas básicos como la distribución de la renta o la igualdad social.
La justicia social es un concepto complejo, que aglutina una cantidad importante de parámetros, indicadores y realidades. Según señala la Organización de Naciones Unidas, por justicia social se entiende el contexto socioeconómico y político que garantiza el desarrollo de la dignidad de los seres humanos con independencia de su género, orientación sexual, raza, etnia, edad o discapacidad. Es, en realidad, el resultado de la suma de elementos que incluyen, entre muchos otros, cuestiones clave como vivir en entornos saludables; el acceso a los servicios básicos; la posibilidad de ejercer con libertad todos los derechos políticos, sociales y culturales y de contar con medios económicos que garanticen la dignidad humana.
Avanzar hacia los grandes números queda en manos de los gobiernos. Garantizar que el desarrollo económico llegue a todos desde la perspectiva de la sostenibilidad y la equidad es el eje que marcan las Naciones Unidas como objetivo fundamental del Día Internacional de la Justicia Social. Pero por el camino hay muchas urgencias que atender. Y muchas personas han quedado en los márgenes de esos parámetros que garantizan la dignidad.
La labor de las ONG en la justicia social
En un contexto de recortes de la acción pública, gran parte del trabajo queda en manos de la sociedad civil. Y las ONG tienen mucho que decir en el debate sobre el camino que hay que recorrer para ir aproximándonos a esa meta de la justicia social. El trabajo directo y altruista de estas organizaciones es esencial para multitud de colectivos que quedan al margen de las metas marcadas por Naciones Unidas por razón de género, discapacidad, etnia o, simplemente, porque atraviesan una coyuntura económica desfavorable. Y ante esta realidad, hay gente comprometida que se pone a trabajar actuando directamente en su entorno más inmediato.
El proyecto Mediolanum Aproxima centra sus esfuerzos en ese entorno inmediato sirviendo de nexo entre las ONG y la ciudadanía que da el paso hacia el compromiso y la participación activa. Solo tienes que elegir tu ONG y empezar. Hacer un donativo es un primer paso, previo a implicarte de manera más directa. Son estos pequeños pasos los que, sumados, abren camino hacia la justicia social.
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